Educación Inicial

Estudios han demostrado que es mucho más rentable invertir en la educación en las primeras etapas de la vida, que en la formación en la vida adulta.  Durante la primera infancia los niños pueden adquirir fácilmente conocimientos y habilidades para sus dimensiones académica, social y afectiva por el resto de la vida.  Después puede resultar muy tarde para intervenir.

Alrededor del mundo y en Guatemala, el tema educativo ha cobrado una especial relevancia.  En nuestro país se han dado avances importantes que han logrado que en algunos años se logre casi el acceso universal a la educación primaria.  Aunque estos avances parecen ser muy alentadores, existen otros indicadores que muestran otra realidad. Por ejemplo, la tasa de supervivencia de la primaria  nos indica que de cien niños inscritos en primero primaria, solamente 49 terminan en tiempo.  Una de las causas de esta alta tasa de repitencia es que muchos niños llegan al primer grado de la primaria sin haber tenido una experiencia anterior en educación, por lo cual se les dificulta poder asimilar los conocimientos que se imparten en el primer grado, nivel en donde la tasa de repitencia es la más alta. Es por esto que se considera prioritario invertir en los niveles más básicos de educación.

Los indicadores muestran que la cobertura de la educación parvularia es baja.  Sin embargo, no es una condición general para todo el país, sino se encuentra muy focalizada en ciertos departamentos del país como lo son Alta Verapaz, Quiché, Chimaltenango, Petén y Huehuetenango.  En estos departamentos la cobertura de educación parvularia es menor del 50%.

Se han desarrollado esfuerzos para llevar educación inicial, con programas muy interesantes y efectivos.  Sin embargo, el esfuerzo no ha sido suficiente, pues no se ha logrado un impacto en cobertura.  La cobertura en educación inicial es apenas del 1.7%.  Existe un factor cultural que no permite que los indicadores de cobertura sean mayores.  En muchas regiones del país las familias no están de acuerdo en enviar a sus hijos a la escuela hasta que cumplan los siete años.

De las experiencias internacionales se ha aprendido que se ha logrado llevar más cobertura buscando diversas modalidades de acuerdo al tipo de población que se esté llevando la educación. En este mismo sentido es importante mencionar que los programas deben ser integrales, para lograr que todos los beneficios lleguen a los niños y familias.  Es decir, no debe ser un programa únicamente formativo sino que se generen servicios y prestaciones que mejoren las condiciones de salud y seguridad de las comunidades. Otro factor importante en llevar a los programas es involucrar a los miembros de las comunidades en la prestación de los servicios como miembros activos, de manera que se sientan parte del proyecto, y no solo receptores de un beneficio.  La supervisión y evaluación de la efectividad de los programas es indispensable para asegurar que se están obteniendo los resultados esperados y hacer ajustes cuando se considere necesario.

El documento propone un programa de formación familiar no escolarizado para llevar la educación inicial a las zonas más pobres del país, que tiene como objetivo primordial darle a la familia el rol de primer educador de los niños y las niñas en sus primeros años de vida, brindándoles el apoyo con educadores / promotores educativos que aseguren los aprendizajes adecuados.  El programa se concibe como un ente regulador y supervisor de la ejecución de la estrategia, no como un ente ejecutor o prestador de servicios, de manera que se logre separar funciones y la evaluación de los resultados sea más transparente.

Con este programa se busca cubrir las necesidades de la población más joven del país y llegar hasta las poblaciones para  facilitar su integración.  Adicionalmente, se cuenta con la educación formal o escolarizada, que son las escuelas de educación parvularia que actualmente cubren casi el 50% de la población en edad de asistir a las mismas.  Aunque esta estrategia permite suplir las necesidades de formación de la población en edad para asistir a la pre primaria, la misma debe acompañarse con el fortalecimiento de la Pre Primaria escolarizada para las zonas en donde el servicio está actualmente disponible.  El modelo propuesto espera alcanzar una cobertura de 200,000 niños a nivel educación inicial y alcanzar una cobertura de 80% en educación parvularia.

This entry was posted in Diagnosticos Sociales, Propuestas Sociales. Bookmark the permalink.